| Dicen y no hacen |
| Por: Juan Ovejero |
|
TEXTO: San Mateo 23: 1-12.
INTRODUCCIÓN:
No encontramos a Cristo en toda su predicación tan severo,
con ninguna clase de gente, como con estos escribas y fariseos;
sin embargo, el pueblo los idolatraba.
Cristo dirige el presente discurso a la gente y a sus discípulos;
para mostrarles el verdadero carácter de estos lideres
(1).
La reflexión de está Palabra será, para que
no nos dejemos influir por los títulos, nombres y presiones
de poder.
PUNTOS A TRATAR:
1. EL OFICIO DE ESTOS ESCRIBAS Y FARISEOS.
A. Cristo no niega el oficio que ellos desempeñaban como
expositores de la ley.
a) Ellos estaban autorizados para exponer la ley.
B. Eran como un cuerpo de jueces que juzgaban, explicaban el sentido
de la ley y la aplicaban en diferentes casos.
a) Eran como sucesores de Moisés.
C. El oficio era legítimo y honorable, ya que era necesario
que hubiesen personas de las que el pueblo pudiesen inquirir la
ley.
a) Sin embargo, hay muchos lugares legítimos, ocupados
por malas personas.
-No es el asiento el que de verdad honra a la persona, pero si
hay personas que deshonran el asiento; ya que son ocupados por
aquellos que abusan de su autoridad.
2. “TODO LO QUE OS DIGAN
QUE GUARDÉIS, GUARADLO Y HACEDLO” (3).
A. Es decir: Mientras se lea o predique la Palabra, se debe escucharla
y obedecerla.
a) Nosotros no debemos de pensar mal de las verdades de Dios,
por el hecho de que sean anunciadas por ministros indignos.
b) Debemos desear que Dios envié alimento por medio de
sus Ángeles, pero si Dios lo hace por medio de cuervos,
debemos recibirlo, pues será igualmente bueno y sano, y
dar gracias a Dios por ello (1 R 17:4; 19:5).
3. DESPUÉS DE HABER EXHORTADO
JESÚS A LA GENTE Y A SUS DISCÍPULOS, A QUE OBSERVASEN
LO QUE ELLOS ENSEÑABAN, CONDENA LA CONDUCTA PERSONAL DE
ESTOS LÍDERES.
A. “No hagáis conforme a sus obras, porque dicen
y no hacen” (3b).
a) Los cristianos no debemos imitar esos malos ejemplos.
B. Jesús detalla que el pecado radical de ellos era la
hipocresía.
a) “Dicen y no hacen” (3b).
b) Enseñan con su Ley en la mano lo que es bueno, pero
su conducta es una mentira que oscurecen la verdad.
-No hay pecadores tan malos, como los que cometen pecados (iguales
o mayores) que los que condenan a otros o enseñan a otros
a evitarlos.
c) ¿Qué mayor hipocresía puede haber que
imponer a otros lo que uno mismo no hace?
-A veces predican tan bien, que da pena que salgan del púlpito,
pero viven tan mal, que es una pena el que entren en él.
-Son como esas campanas que llaman al culto, pero ellas se quedan
a fuera.
-Gente de mucha labia o palabrería y de pocos hechos.
C. “Atan cargas pesadas y difíciles
de llevar” (4b).
a) Les gustaba hacer uso de su autoridad.
b) Pero ellos ni con un dedo querían moverlas.
c) Cargan el peso sobre los demás, pero ellos ni siquiera
ponían un dedo para llevar algo de las cargas de los demás.
D. “Hacían todas sus obras
para ser vistos por los hombres” (5).
a) Nosotros debemos hacer buenas obras, de modo que los que las
vean, den gloria a Dios.
b) No debemos hacerlas para que nos glorifiquen a nosotros.
c) El objetivo que tenían estos líderes eran ser
alabados por los hombres.
d) Todo su esfuerzo iba dirigido a ser visto por los hombres.
E. “Buscaban los primeros asientos
en los banquetes y las primeras sillas en las sinagogas”
(6-7).
a) Jesús no condenaba el ocupar los primeros puestos, pues
alguien tenía que ocuparlos, sino la codicia, el buscar
en todo a preeminencia, pues eso equivale a idolatrar el “YO”.
b) Esa ambición era mala en todo lugar.
c) Buscaban su propio honor.
-Cuando alguien no se interesa mucho por ir al culto, a no ser
para “figurar” o para mostrar sus “lujosas vestimentas”,
se puede calificar de orgullo más que de sincera piedad.
F. “Codiciaban señales de
honor y respeto” (7).
a) Ser saludados aparatosamente en las plazas. En los lugares
donde habían más gente.
b) Que los hombres lo llamasen “rabí, rabí”
(7).
-Es un honor para el que aprende la Palabra de Dios el respetar
a quien le enseña; pero es una abominación del que
enseña, el codiciar y demandar honores por parte del que
aprende.
c) El que se comporta de esa manera, necesita aprender la primera
lección, que es la humildad, en la escuela de Cristo.
4. JESÚS LE ENSEÑA
A SUS DISCIPULOS A SER HUMILDES (8-10).
A. “Rabí” es una palabra hebrea que equivale
a doctor, su excelencia, su alteza o más alto su eminencia.
a) No es el título lo que Jesús reprueba, sino al
espíritu de orgullo, de autosuficiencia, así como
el codiciar distinciones especiales de parte de los demás.
b) “Maestro” en el original es guía o líder.
c) Sólo hay un guía de nuestra fe y salvación
y es Cristo.
d) Los demás podrían ser llamados “líderes
subalternos”, que es inferior, pero que están sometidos
a Cristo, a su Palabra y al Espíritu Santo.; pero que están
autorizados por Dios para guiar y enseñar a sus hermanos.
e) Sólo Cristo es el Maestro con autoridad propia, los
demás solo somos sus asistentes y condiscípulos.
B. “No llaméis Padre de vuestro
espíritu a nadie en la tierra” (9).
a) No hagáis de nadie un padre de vuestro espíritu.
b) Solo Dios es el Padre de los espíritus (He. 12:9).
c) Nuestra vida espiritual no puede depender de ninguna persona
humana.
d) El apóstol Pablo, cuando usaba el título de “padre”,
no quería indicar autoridad, sino ternura. Por eso hablaba
de hijos amados y no obligados (1Co. 4:14, 17).
C. “Uno solo es vuestro Padre, el
que está en los cielos” (9).
a) De Él depende en todo momento nuestra vida.
b) Él es el único que da a todos vida y todas las
cosas (Hch. 17:25).
c) Por eso Jesús nos enseño a orar diciendo: “Padre
nuestro”, lo cual expresa no sólo que Dios es nuestro
Padre, sino que todos somos hermanos.
5. FINALMENTE CRISTO, DA EL SIGUIENTE
MANDATO: “El mayor de vosotros, será vuestro servidor”
(11).
A. El que haya sido promovido a un puesto de dignidad y autoridad,
será el servidor de los demás.
a) El más alto en la Iglesia será el ministro que
sirva a otros.
b) Porque; “cualquiera que se enaltece a sí mismo,
será humillado y cualquiera que se humille a sí
mismo, será ensalzado”.
CONCLUSIÓN: Si
no nos abajamos y arrepentimos a tiempo, tarde o temprano seremos
humillados; en esta vida y a la vista de todos. La persona humilde,
será la mejor calificada por Dios para ocupar los lugares
más honorables.
Todo aquel que se humilla a Dios con fe, será exaltado,
hasta heredar un trono de gloria.