Testimonio del Evangelista Luis Quiroga

¿ Quién eres, Señor ¿ Hechos 9:5.

Recuerdo que trabajaba en la fabrica de automóviles Peugeot cuando comencé a sentir los primeros síntomas de mi enfermedad, de pronto sentía en mi cabeza como que me clavaran algo punzante, que llegaba aun hasta el mismo ojo, esto siempre lo sentía de un solo lado de la cara y día a día sé iba agravando mi situación.

Mi familia estaba desesperada, por lo que me estaba pasando y aun sin tener un diagnostico medico, comenzamos el largo camino por encontrar una solución.

Mi papa opto por llevarme a varias curanderas, las que terminaban desistiendo al no encontrar resultados en mi, pero para esto, primeramente me hacían bañar con ruda y vinagre, colocarme cruces en la planta de los pies, vasos de agua debajo de la cama y por supuesto repetir oraciones, lo cual seguía al pie de la letra, porque yo era el primer interesado en sanarme o librarme de ese mal que me habían echo según ellas. Como nada sucedía terminaban diciéndome que yo tenia la culpa por no hacer lo que ellas me mandaban.

Los Rosacruces: Mi padre pensó en esta secta espiritista como el camino a mi solución.

Recuerdo aquella noche cuando llegamos a Ezpeleta, partido de Quilmes, creo que lo que más me asombro fue que estaba cerca del cementerio, claro era una excelente forma para que ellos pudieran comunicarse con seres del mas halla para pedirles que me ayuden en mi problema, tuve un muy buen recibimiento y se interesaron por lo que me pasaba, e hicieron lo que pudieron, pero nada pudieron y de allí salí muy mal porque pensé, ¿ni ellos pueden ayudarme?, entonces quién.

Mi Amiga:

Una amiga de mi infancia en cuanto se entero, se preocupo mucho por mí y se acerco para interiorizarse de mi problema, después de contarle todo lo que me estaba pasando y por tolos los lugares que ya había ido me hizo el comentario de que ella estaba asistiendo hace tiempo a la escuela científica basilico, para los que no entienden esto seria los espiritistas ortodoxos. Mi primer encuentro fue impactante, no entendía absolutamente nada de lo que estaba pasando en aquel lugar, era una experiencia nueva para mi, al terminar la sección o reunión se me acercaron con sumo interés y me propusieron asociarme para saber mas de ellos y de sus creencias, asociarse era el requisito para poderme involucrar mas y recibir mas de lo que ellos tenían para mi.

Un espiritista:

Ya tenia mi credencial de asociado, era ahora parte de ellos, era un espiritista.

En plena reunión estábamos todos sentados levitando y esperando recibir un espíritu de alguien que ya había muerto en nuestro cuerpo (a estas personas que son capaces de hacerlo se le llama médium), mientras se paseaban por los pasillos los llamados directores que en vos alta no cesaban de decir Dios y Jesús hasta que alguien entraba en trance y por su boca comenzaba a hablar el espíritu que había descendido sobre aquella persona.

Una noche escalofriante:

Aquella noche iba a ser diferente, cuando entre a lo que le llamábamos escuela( el salón de los espiritistas ) todo estaba diferente, todas las luces apagadas excepto las del altar pero no eran blancas sino de color rojo, apenas se podían ver la cruz y la corona de espinas, y a un costado solo una silla vacía.

Comenzó la reunión y de pronto pidieron que alguien se sentara en aquel lugar mientras los directores en alta voz comenzaron nuevamente a decir Dios y Jesús y a pedir que el espíritu de un muerto que vagaba en la oscuridad se presente y que tome posesión de la persona sentada en el altar, con el propósito de que pudiera arrepentirse de lo hecho en su vida pasada y pidiera una nueva oportunidad a Dios, de pronto nos piden que abramos los ojos para ver lo que estaba sucediendo, muchos de los presentes testimoniaban acerca de la transformación que se había producido en aquella mujer, unos gritaban es un hombre y otros ayudaban dando una descripción mas detallada de la persona que ahora se encontraba con nosotros y que hablaba con otro tono de vos.

Ya era muy tarde de la noche y todo había pasado, yo me sentía sin fuerzas, tenia un agotamiento físico tremendo y mentalmente estaba cada día mas confundido, porque seguía pasando el tiempo y yo seguía con el mismo problema, que se agravaba día tras día, porque mis dolores aumentaban mas en intensidad y mis ataques los estaba teniendo cada día más seguidos.

Mi Hermana:

Una de mis dos hermanas trajo a casa una noticia alentadora , me iba a llevar a Lanus porque en aquel lugar atendía una persona que tenia el don de la revelación y sin tener la necesidad de decirle nada Te revelaba tu problema y el motivo de tal. Cuando llegué y pude entrar a lo que era el salón de espera, me encontré con mucha cantidad de personas que como yo estaban a la espera de un milagro y contaban las experiencias que ya habían tenido y como este hombre los ayudo, mientras escuchaba atentamente cada relato, mi fe crecía dentro de mi y no veía la hora de poder estar frente a el y recibir mi sanidad.

Llego mi turno y entre junto a mi hermana que estaba tan ansiosa como yo, allí estaba frente a este mano santa en quien tenia tanta fe. Me vio, me saludo y me pidió que no le digiera nada, en el escritorio tenia un papel en el cual comenzó a trazar líneas y poner puntos de una manera inconsciente, como si entrara en un trance y después como leyendo aquello que para mis ojos era ilegible, comenzó a relatarme gran parte de mi vida pasando por los lugares a los cuales ya había ido sin tener respuesta y con gran exactitud me describió por el problema que estaba pasando; pensé, bueno esta persona si que lo sabe todo, lo que falta es que diga alguna palabra para recibir mi salud.

De pronto me dijo si se había equivocado en algo, lo cual le respondí: en nada, fue entonces cuando para mi sorpresa me dijo que lo mío no era un problema espiritual y que mi problema era físico, por lo cual no-tenia que ir a ningún lado mas que a los médicos, cuando le dije cuanto le debía, me dijo nada y me despidió con un fuerte apretón de manos.

Sin fe, ni Esperanzas:

En la empresa viendo que mi enfermedad se agravaba, tomaron la decisión de realizarme un severo estudio en Capital Federal a fin de encontrar él diagnostico real.

Llego el día, después de haber pasado por varios neurólogos, de que me hicieran un electroencefalograma esto determinaría la causa de mis ataques continuos, y el resultado fue que mi enfermedad tenia como nombre neuralgia en el trigémino, lo que me explicaron para que pudiera entenderlo, que se producía una inflación en dicho trigémino lo que me producía tan terrible dolor, lo que ellos no sabían era el motivo por el cual se producía tal inflamación, por lo que mi enfermedad no tenia cura y era progresiva, solo se podía desacelerar el procesó con medicamentos, que prefiero no dar los nombres.

De vuelta a la empresa, el segundo jefe de la fabrica el señor Escolio, se acerco para compadecerse con mi enfermedad y para mi sorpresa, me relato que su querida madre, sufría la misma enfermedad que yo y que llego al punto crucial en donde tuvieron que dormirle el trigémino, ya que los medicamentos no le hacían mas efecto, lo que la dejo con una parálisis parcial.

Mi hermana a pesar de conocer los resultados médicos no perdía sus esperanzas de que pudiera ser sano y un buen día me comento que conoció a una persona que podía ayudarme, a lo cual accedí a que viniera verme a casa a pesar de que ya no tenia fe.

Cuando llego me pareció una buena persona, tratando de hacer algo por mí. Al pasar de los días y después de muchos rezos seguía igual, hasta que tomo una decisión y me pregunto si mi estomago era realmente resistente, porque iba a preparar un brebaje especial, con el cual saldría el mal que según el, lo tenia alojado en el estomago, le dije que estaba dispuesto a todo, el pidió una olla y comenzó la preparación, mientras estaba hirviendo, el vapor que salía de aquel lugar tenia un olor realmente inaguantable, pero aun faltaba lo peor.

Todo estaba listo, pidió un balde y un paño parecido a una gasa, como para colar la sustancia que tenia que beber y allí empecé a tomar vaso por vaso hasta terminar toda la olla de brebaje que el había preparado, pero mi estomago realmente no podía resistir el gusto de aquel liquido y vomitaba rápidamente cada ves que me tomaba uno de aquellos vasos; Mi hermana me tenia la cabeza para que pudiera vomitar aquel liquido en el paño que estaba cubriendo el balde, porque esperaban que saliera de mi estomago el mal que me habían echo, y en un momento para mi sorpresa sale de mi boca quedando sobre el paño una sustancia gelatinosa de color blanco, aquél hombre gritaba ahí esta, ahí esta, ya salió, ese era el mal que vos tenias, ahora vas a estar bien, imagínense todos en casa estábamos contentos y agradecidos por lo sucedido, no sabíamos como darle las gracias por lo que había hecho.

El día después:

Al otro día cuando realmente creía estar sano de mi enfermedad, volví a tener un ataque tremendo y llore, todo estaba igual, ya no salía, no hacia deportes, en pocas palabras me había rendido totalmente; No creía en curanderos, ni en espiritistas, ni en manos santas, ya no creía en los milagros ni en nada que pareciera sobrenatural, estaba totalmente defraudado por todo.

Mi compañero:

Juan Carlos Morales un compañero de trabajo de creencia neotestamentaria se acerco a mi y me dijo Luis cerca de la casa de mi novia hay un curandero que dicen es muy bueno, por que no vamos, yo te llevo, durante todo aquel día estuvo insistiendo con esto, y a pesar que ya no creía en nada accedí a lo que me pedía solo por el.

El Abuelo:

Salimos aquella tarde del trabajo y Juan Carlos él mas interesado me llevo a aquel lugar; Pensando en esto y por causa de mi incredulidad, me dije, cuando llegue, si me pregunta que tengo, es que no sabe nada y es un farsante mas de tantos que conocí.

Cuando llegamos vi que la casa era muy humilde, golpeamos la puerta y salió a recibirnos un anciano de cabellos blancos quien nos invito gentilmente a pasar, y la primera pregunta que me hizo fue: que le esta pasando, por lo cual automáticamente, me dije, este es un farsante, pero por causa de mi compañero le seguí la corriente y comencé a contarle mi problema, por supuesto sin esperar ningún tipo de resultado, ya que no creía en el.

Comenzó a hablarme y a citarme pasajes de la Biblia y a hacerme preguntas a cerca de mi fe, lo cual le respondí que no conocía la Biblia pero que si creía en Jesús, me invito a aceptar a Jesús en mi corazón, lo cual acepte sin siquiera saber lo que estaba haciendo y luego de leerme algunas promesas bíblicas me pidió que cerrara los ojos porque quería orar por mi, cerré mis ojos solo por respeto, mientras escuchaba su oración en donde reprendía mi enfermedad y echaba fuera demonios, pensaba ¿Que es lo que esta haciendo?.

Después de la oración:

Cuando todo termino, me pareció correcto preguntarle cuanto le debía, siempre lo hacia con cada curandero, pero para mi sorpresa el abuelo mirándome a los ojos me dijo que nada, que desde ahora comenzaba a deberle a Dios.

¿Quien eres Señor?

Cuado salí de su casa, todo era discusión, Juan Carlos me pidió perdón por llevarme a aquel lugar, diciéndome lo mal que hizo al mezclar las cosas de Dios con el curanderismo y por supuesto lo disculpe sabiendo que me había llevado para ayudarme.

Mientras me dirigía a casa pensaba lo loco que estaba este supuesto curandero, pero más loco estaba yo por haber ido. Al día siguiente cuando desperté, me acorde que no había tomado los medicamento, y lo peor de todo fue que durante todo ese tiempo no tuve ataque alguno. En el trabajo me encontré con mi compañero y le relate lo que me sucedió y contestándome me dijo: seguro que mas tarde tendrás el ataque; Llego la hora de volver a casa, pero antes nuevamente le dije, no siento la enfermedad.

Fueron pasando los días y para el asombro de todos Jesucristo a través de la oración de aquel anciano había sanado milagrosamente mi vida sin importarle mi falta de fe.

Recordaba las ultimas palabras del anciano: Desde ahora le debes a Dios.

Comencé desesperadamente por tratar de conocer a mi sanador saber quien es realmente Jesús y a través de la Biblia entendí que en su infinito amor, Dios había enviado a su hijo Jesucristo al mundo, para salvar mi vida, él pudo vencer la muerte y ya no esta en un sepulcro o en la cruz como yo creía, resucito y hoy esta junto mi, a el le debo mi vida y mi salvación. Mi mejor mensaje es decirte que “Cristo Vive “.

Mi mejor mensaje es decir que “Cristo Vive"
Evangelista Luis Quiroga

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