Ignorado pero rey
Facundo Quiroga
Era el menor de su familia, su aspecto no era el aspecto de los Reyes de la época.

Ni siquiera formaba parte en las filas del ejercito como sus hermanos.

El no era el tipo de persona “popular”, a la que todos reconocen cuando camina por la calle.

A decir verdad, su perfil bajo hizo que pasara casi inadvertido por la vida.

Pues lo único que había hecho hasta ese momento era apacentar las ovejas de su Padre, y en “su” soledad, con un arpa en sus manos, adoraba a Dios con todo su corazón...

Pero algo habría de cambiar, pues el Señor le había dicho a Samuel: ¿hasta cuando llorarás a Saúl? , habiéndolo Yo desechado, para que no reine sobre Israel. Llena tu cuerno de aceite y ve, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey ( 1Samuel 16:1) .

Y contra todos los pronósticos, el aceite es derramado sobre David. ¿Por qué? : Jehová no miró lo que mira el hombre, pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón (1Samuel 16: 7 ).

¿Quién hubiera creído que por las venas de este muchacho corría sangre real?

¿Quién hubiera pensado que el que apacentaba ovejas sería quien derrotaría a Goliat?

¿Quién hubiera dicho que este joven se sentaría en el trono y llegaría a ser uno de los reyes más importantes que tuvo Israel en toda su historia?

Pero Dios dio testimonio de él diciendo: He hallado a David, Hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero. (Hechos 13:22 )

Es reconfortante saber, que en los tiempos que vivimos, hay alguien que nos mira no por lo que aparentamos ser, sino por lo que somos en realidad.

El Señor conocía a David y sabía lo que él era en realidad, y aún en medio de las ovejas... David era Rey, él tenía corazón de Rey.

Tal vez te encuentres en medio de las ovejas ahora mismo, y crees que nadie ve ni valora lo que haces. Pero quiero decirte que Dios conoce tu corazón, y si naciste para ser rey nada podrá detener tu destino...

Porque El ha salido en busca de reyes que puedan extender su reino, que deseen su poder y su presencia más que cualquier otra cosa en la tierra. Hombres y mujeres que se atrevan a decirle no al pecado, a la mediocridad y a Satanás.

Es tiempo que aceptes el desafío, te rehúses a ser uno más del montón y confrontes lo que ha determinado tu vida hasta aquí.
Es hora que corras a la línea de batalla y te atrevas a tomar lo que el Señor te entregó.

Quizá te preguntes: ¿ Puede Dios cambiar mi vida y hacer de mí un rey en su reino? La respuesta es Sí. Solo debes desearlo con todo tu ser y decirle: ¡Señor rindo mi corazón a ti y estoy dispuesto a colocar mi vida en tus manos, para que me uses, porque aunque nadie lo vea se que en mis venas corre sangre real. Derribaré gigantes en tu nombre. Y podrás decir de mi como dijiste de David: ¡ Varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero!

Facundo Quiroga

 

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